¿Pero cuántas veces hay que pasar el corrector?

El otro día entregué una traducción mastodóntica y el cliente me dijo, con toda su buena fe: «Pablo, no te olvides de pasar el corrector ortográfico, que te has dejado alguna cosilla».
De inmediato busqué el texto correspondiente, tal y como le llegó al cliente. Tenía 40 000 palabras y había 9 errores de tecla que el corrector debía haber detectado. Errores (los ejemplos son reales) del tipo:

Se convocará un comité de de monitorización
muestras de duero en el manual del laboratorio (duero por suero)

Desde entonces me estoy preguntando: ¿pero cuántas veces hay que pasar el corrector?

Creo que he dado con la respuesta:

TODAS LAS VECES QUE PUEDAS. NUNCA SON SUFICIENTES

Siempre que puedo, yo utilizo la técnica del pomodoro para trabajar  (bloques de trabajo intenso de 25 minutos con pausas de duración creciente). Cada vez que termina uno de esos periodos de 25 minutos, paso el corrector en la parte que haya hecho, y lo guardo todo por triplicado.

Después del último pomodoro del día paso el corrector a todo el trabajo hecho, y lo guardo todo por triplicado.

Esto es así todos los días, hasta que termino la primera versión de la traducción.

El primer paso de la revisión consiste en pasar el corrector. Aquí procuro estar muy despejado; lo hago a primera hora de la mañana y trato de que el texto quede libre de errores de tecla.

Cuando he terminado la revisión, y me he ocupado de todos los detalles de edición que están a mi alcance, paso por última vez el corrector.

Creo que este problema no lo tengo solo yo: consulté una traducción de otra persona que el mismo cliente me había encargado revisar varios meses antes. Otras 40 000 palabras y 8 errores de tecla, del mismo tipo que los míos.

En cierta ocasión escribí un artículo en colaboración (para publicar en una revista) y un compañero se ofreció a ocuparse de la «ortotipo» (bueno, en realidad pidió figurar como autor principal por hacerla, pero es otro cantar). Mis ancianos ojitos miopes pillaron 5 o 6 erratas no pequeñas en su versión final.

La única explicación que encuentro son las prisas: después de 40 000 palabras y de haber pasado el corrector infinidad de veces, tu cerebro no está dispuesto a aceptar que todavía queden erratas gordas. Y como estás un poco saturado, no las ves aunque te las muestre el corrector.

Una errata cada cuatro mil palabras. Creo que es aceptable.
Pues nada, paso el corrector a esto y lo cuelgo en mi bitácora.

(Si tienes algún truquillo para compartir, te lo agradeceremos todos mucho).

El 24 de marzo de 2016 añado esto a la bitácora: llegan muy buenas opiniones de un programa de corrección independiente, Stilus, que cuesta 30 euros al año. Toda la información aquí: http://www.mystilus.com/Pagina_de_inicio
10 comentarios
  1. paratterminar
    paratterminar Dice:

    Muchas gracias por tu comentario, Pablo.
    Hoy he incluido algunas modificaciones en la 7ª versión de un protocolo del que yo mismo traduje la primera versión hace un par de años. No puede uno imaginar la de manos por las que ha pasado (AEMPS, EMA, la agencia, todos). Lo primero que he hecho es pasar el corrector y he pillado dos erratas como dos catedrales. Esto es así.

    Responder
  2. traduint
    traduint Dice:

    Esta situación me es muy familiar. En varias ocasiones me han tenido que llamar la atención por culpa del corrector. Y pensé lo mismo que comentas, ¡pero si ya lo pasé, y varias veces! Supongo que cuando se trata de proyectos de muchas palabras, al final nuestro cerebro ya no está al 100% y se nos escapan cosas, pero yo me he llegado a plantear si puede ser que el corrector no funcione correctamente cuando son proyectos muy grandes, como si se bloqueara o algo así, hm!

    Un saludo 🙂

    Responder
  3. Manuel Cristóbal Rodríguez Martínez
    Manuel Cristóbal Rodríguez Martínez Dice:

    Muy buenas, Pablo:

    Verdad verdadera cuando te refieres a "todas las veces que puedas". Tienes razón cuando afirmas que un error cada X mil palabras es aceptable; sin embargo, tenemos tanto los conocimientos como los medios, aunque a veces las prisas u otros factores externos nos jueguen una mala pasada…
    Yo, por si acaso, me uno al aforismo que propones e intentaré pasar el corrector siempre que pueda (bendita seas, tecla F7…).
    Muchas gracias por tus entradas.

    Un saludo,
    Manuel Cristóbal Rodríguez

    Responder
  4. Angeles del Castillo Aguas
    Angeles del Castillo Aguas Dice:

    Buenos días, Pablo, acabo de descubrir tu bitácora (como Fernando Navarro denomina con acierto), y me parece muy interesante. Soy editora y correctora y por experiencia sé que aunque pases el corrector una y mil veces… siempre se le escapará algo a ese "casi sabelotodo corrector de Word". Y digo casi porque, afortunadamente, no es humano, lo que nos obliga a leer y releer nuestros textos, dándonos con ello la ocasión de pulirlos y mejorarlos una vez más.

    Responder

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario