Yo acuso

Hace poco más de 113 años, el 13 de enero de 1898, un periódico francés literario, republicano, liberal y socialista llamado L’Aurore y que sólo vivió 17 años (de 1897 a 1914) publicó en su portada el artículo de Émile Zola J’Accuse…! que supuso una revolución en la obra y en la vida de este grandísimo escritor, pero también para la historia occidental, por su denuncia de las irregularidades e injusticias que se cometieron contra el Capitán Alfred Dreyfuss, condenado a cadena perpetua y deportado en 1895 a la Isla del Diablo, en la Guayana Francesa, y quien hoy en día es un héroe nacional.

Hace poco más de 63 años, el 6 de enero de 1948, Pablo Neruda pronunció en el Congreso Nacional de Chile un dramático discurso con el mismo título (Yo acuso), contra la represión violenta de un grupo de mineros que se encontraban en huelga en el pueblo de Lota, en octubre de 1947, que fueron encerrados en islas y en un campo de concentración.

Hoy, 29 de mayo de 2011, las circunstancias españolas repiten la historia; como el propio Zola, creo que es mi deber y sé que no quiero ser cómplice. Como miembro de esta sociedad y como ciudadano, no tengo más remedio que proclamar que yo:

Acuso a los políticos españoles de no haberse enfrentado a la inaplazable tarea de acometer una reforma electoral, encaminada a lograr una democracia más representativa y de proporcionalidad real, con el objetivo adicional de desarrollar mecanismos efectivos de participación ciudadana.

Acuso a los políticos españoles de no haber luchado contra la corrupción mediante normas orientadas a lograr una total transparencia política, y les insto a acometer esta lucha cuanto antes, de forma que ningún corrupto pueda dedicarse a la política.

Acuso a los políticos españoles de no haber creado mecanismos de control ciudadano para que podamos exigir de forma efectiva su responsabilidad ante los problemas que estamos viviendo, y les insto a crearlos a la mayor brevedad.

Acuso a los políticos y a los jueces españoles de seguir maquinando juntos, y exijo que se tomen medidas de inmediato para separar los poderes públicos a fin de que la justicia pueda recuperar su papel en nuestra sociedad.

Acuso a los bancos españoles de haberse enriquecido estafando a la población con sus créditos imposibles y sus tasaciones excesivas, y de ser los culpables de la crisis; y les acuso de seguir haciéndolo.

De todo esto os acuso, y os insto a solucionarlo en colaboración con las miles de personas que se han organizado para acabar con la crisis entre todos, desde la generosidad y la altura de miras.

Termino como el propio Zola: “Mi ardiente protesta no es más que un grito de mi alma”.

Salud.

Perdona que te corrija.

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