Principales diferencias entre el libro rojo de Cosnautas y mi diccionario de traducción EN>ES de términos médicos, mi mugüMED

1.- fetishism

INTRODUCCIÓN (7 minutos de lectura)

En 2025 celebramos los 25 años de la obra magna de la traducción médica del inglés al español, el diccionario de dudas y dificultades de traducción del inglés médico de Fernando Navarro (en adelante, el LRC). Ya somos varias las generaciones que nos hemos beneficiado de esta obra única, que se ha convertido en referente no solo en traducción médica, sino también en las demás especialidades de la traducción y en múltiples aspectos lexicográficos y de otros tipos.

Personalmente, le debo muchísimo a esta obra, que me ha acompañado todos estos años y que siempre ha funcionado como un recurso inapelable que, increíblemente, concita la unanimidad de la comunidad de las intérpretes y las traductoras médicas del inglés al español quienes, en los últimos 25 años, han podido cerrar cualquier debate sobre terminología médica con un «Esto es lo que dice el LRC».

Durante muchos años, todo estuvo dicho y muy bien dicho en el LRC que, junto con esa otra obra monumental que es el diccionario panhispánico de términos médicos de la real academia nacional de medicina de España (RAMNE), nos sirvieron a todas las intérpretes y traductoras médicas para producir las mejores interpretaciones y traducciones médicas posibles.

Pero, como usuario y «consultador» diario del LRC y del dptm, desde el principio empecé a observar y tomar nota de entradas de cuya traducción discrepaba, que no me servían para mi traducción concreta o que, directamente, estaban mal, en mi modesta opinión, y sobre todo de entradas que estaban cargadas de soluciones y afirmaciones machistas, paternalistas, racistas, en contra del colectivo LGBTIQA+ e irrespetuosas con las minorías, atendiendo siempre a la norma académica por encima de las peculiaridades de las diferentes comunidades que acabo de citar. Eran entradas hijas del tiempo en el que fueron redactadas, y me pregunto si los autores las cambiarían a la vista de cómo ha evolucionado las cosas que redactaron.

Esto es algo que no debe sorprender a nadie pues, por ejemplo, el LRC contaba con 65 069 entradas en septiembre de 2025 y es fácil entender que ni siquiera un ser superdotado como Fernando Navarro puede controlar la vigencia, la corrección (gramatical, social y política) y muchos otros aspectos de esta, por lo demás, prodigiosa obra que ha sido y debe seguir siendo la luz que ilumine el camino de las intérpretes y traductoras médicas de todo el mundo.

Por si fuera poco, este hombre renacentista, Fernando Navarro, publica a menudo en las redes y se ocupa, cuando menos (ignoro si con ayuda de otra u otras personas), de un repertorio de siglas médicas en español (SME, con 42 807 entradas en septiembre de 2025), un diccionario sobre la covid, cuyo número de entradas no encuentro, y un gran diccionario médico alemán-español con ¡más de 250 800! entradas en septiembre de 2025, por lo menos, además de publicar incesantemente libros sobre el español médico, organizar un curso anual en la UIMP, atender a ciertas labores docentes y de curar su cuenta de Twitter en la que, con más de 12 100 seguidores, reúne prácticamente todas las convocatorias relacionadas con la profesión. Para seguir leyendo esta publicación, te recomiendo respirar hondo, después de lo que acabas de leer. Estamos ante un titán, un genio de nuestra profesión. 

Hasta hace poco, la vocación del LRC (extensión y exhaustividad) se explicaba en la propias palabras del autor, quien ha afirmado: «(Mi libro) no es un diccionario médico general que busque recoger tooodo el lenguaje médico, sino tan solo las dudas y dificultades de traducción».

Ese es el principal motivo porque el que empecé a compilar mi  propio diccionario, el mugüMED que, con infinita modestia, aspirar a interpretar un papel semejante, si acaso es posible, al que representa el diccionario de María Moliner cn respecto al diccionario de la lengua española. 

Preveo publicar una serie periódica de entradas en mi blog pormenorizando una por una las (a veces enormes) diferencias entre la obra maestra, el LRC, y mi modesta aportación a nuestra profesión, el Moliner  de la traducción médica, que es a lo que aspira mi muguMED. Empiezo:

  1. Fetishism

Como es habitual, en el LRC se encuentra una exhaustiva descripción de la evolución histórica del término, que quizá sea muy útil para quienes investiguen sobre este aspecto.

Pero, como es habitual también, el autor se ciñe a las indicaciones prescriptivistas del  DSM-5, que desde 2013 fusiona el fetichismo y el parcialismo en una misma categoría de parafilia: fetishistic disorder (trastorno fetichista).

El autor también recuerda que el fetichismo, según la definición clásica de Krafft-Ebing, es una parafilia (comportamiento sexual que se aparta de las costumbres aceptadas por el propio entorno cultural o social) en la que la excitación sexual, se centra en una parte del cuerpo femenino o una prenda de vestir (por lo general femenina, puesto que se trata de una parafilia de abrumador predominio masculino).

En mi opinión, esto es machismo puro y duro, además de ceguera ante la realidad más básica. La negrita es mía y es una cita del DSM-5 en 2013, que el autor del LRC defendió en una conversación por email que mantuvimos hace semanas. 

Desde mi punto de mi vista, y así lo recojo en mi mugüMED, en septiembre de 2025 el fetichismo es:

  1. Una parafilia en la que un objeto inanimado o una parte del cuerpo no genital se convierte en el foco principal de la excitación sexual y el deseo, siendo incluso más importante que la persona para el fetichista. En los artículos de Joyal y Carpentier (2017)[1] y de Delcea (2024)[2] no se encontraron diferencias claras en el interés fetichista entre hombres y mujeres, por lo que resulta cuando menos arriesgado afirmar lo del «abrumador predominio». Lo que sí queda claro en esos y en otros estudios el que el fetichismo está poco y mal estudiado en las mujeres.
  • Un culto de objetos (fetiches) que se creen dotados de poderes mágicos o, en un sentido más amplio, a la veneración excesiva de algo o alguien. 

Pero, siempre EMHO, el fetichismo no es ningún trastorno en la mayoría de las personas que cumplen la anterior definición 1, por lo que no debe figurar en un libro de diagnósticos como el DSM, salvo en los escasos ejemplos en los que, por su naturaliza específica, sí se convierte en trastorno y afecta negativamente a la salud mental y sexual de la persona implicada.

Por eso, en la versión 4 (2026) de mi mugüMED, los términos fetichismo y fetiche están desprovistos de cualquier insinuación patológica, y recojo el uso coloquial de ambos términos, que ni siquiera se pueden considerar parafilias en muchos casos.

Dado que en el LRC ya está la magnífica exposición lexicológica, mi mugüMED vuelve a asumir su aspiración de ser el Moliner de la traducción médica para aportar una versión más mundana de algo que, hoy en día, está por todas partes, a menudo sin ningún matiz peyorativo.

Quien busque fetishism en mi diccionario encontrará que se traduce por «fetichismo» y el siguiente comentario:

forma de deseo sexual en la que la gratificación está fuertemente vinculada a un objeto o actividad concretos (fetiche), o a una parte del cuerpo distinta de los órganos sexuales. Afortunadamente para todes, en 2025 la terminología sobre cuestiones de género está en pleno proceso de debate y asentamiento, por lo que esta propuesta puede cambiar pronto y me comprometo a estar pendiente de su evolución. Pero hay dos cosas que ya están definitivamente claras: 1) el género es un espectro en el que caben casi infinitas formas de entenderlo y no siempre es posible ni recomendable ponerle una etiqueta; y 2) los problemas derivados de la discordancia con la terminología del pasado son asunto de las ciencias sociales y no de la medicina, y mucho menos de la psiquiatría, porque no siempre se trata de enfermedades. Esto no quita para que la medicina (sobre todo la cirugía, la psicología y la endocrinología) pueda ayudar mucho a quien la necesite

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[1] The Prevalence of Paraphilic Interests and Behaviors in the General PopulationJournal of Sex Research.

[2] Gender Differences in Paraphilic Sexual Interest in Women and MenArchives of Pharmacy Practice (acceso abierto).