Obsecuencias

Hace poco, una eminente compañera traductora de otro país hispanohablante calificó determinada actitud como “obsecuente” (en correo privado). Confieso que no lo había visto nunca y que tuve que acudir a los diccionarios paea saber qué significaba el palabro.

Resumo aquí el resultado de mi búsqueda, que fue fascinante.

El infinitivo del latín clásico sequi tiene el sentido de “seguir”, “ir detrás”, “acompañar, “perseguir” y “acosar”. En latín vulgar pasó a ser sequere, que dio lugar al francés suivre, al italiano seguire, o al español, portugués y catalán “seguir”.

La palabra latina se había formado a partir de la raíz indoeuropea sekw, del mismo significado, que dio lugar a muchos otros vocablos, tanto en latín como en castellano.

Con el prefijo con obtenemos “conseguir” y “consecutivo”;
con el prefijo ex, “ejecutar”, “ejecutivo” y “exequias”;
y con el prefijo ob nos salen “obsequio” y “obsecuente”, que es “el que sigue los deseos de otra persona en actitud de obediencia y sumisión”, es decir, un “sumiso”.

Resulta que, si uno se fija, hoy día el lenguaje periodístico está lleno de “sumisos” y de actitudes “sumisas”, que en otros países denotan como “obsecuentes”.

Todo esto está tomado de un artículo sobre el libro “La Fascinante historia de las palabras”, http://www.elcastellano.org/libro/tomo1.html

Perdona que te corrija.

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